Los colectivos juveniles del Programa Nacional Warmi Ñan fortalecen liderazgos y promueven relaciones igualitarias.
Cambiar una realidad comienza muchas veces con una conversación, una decisión o el valor de tender la mano a quien más lo necesita. Con esa convicción, más de 300 jóvenes de distintas regiones del país se han convertido en agentes de cambio desde sus universidades e institutos, promoviendo relaciones igualitarias y contribuyendo a prevenir la violencia entre sus compañeros.
Ello, a través de los colectivos juveniles impulsados por el Programa Nacional Warmi Ñan del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP).
Una de ellas es Nicol Chacchi Lapa, de 24 años, estudiante de Trabajo Social de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho.
Ella dice: «He fortalecido mis conocimientos sobre igualdad de género y prevención de la violencia”.

Lo aprendido no quedó en las aulas. Durante sus prácticas en la comunidad de Yanayacu, Nicol promovió espacios de diálogo y convivencia.
«Aprendí a escuchar activamente, actuar con mayor responsabilidad social y orientar a las personas hacia los servicios de ayuda cuando identifico una situación de violencia», indicó.
Hoy también replica estos aprendizajes con su familia y amigos, convencida de que la prevención comienza en los espacios cotidianos.
Desde Ica, Lorena Dueñas Zúñiga, bachiller de Psicología de la Universidad Particular San Juan Bautista, destacó que el colectivo cambió su forma de actuar frente a esta problemática.
«Aprendí a identificar señales de violencia, poner límites y brindar orientación a quienes lo necesitan», señaló. Recordó que, durante su etapa universitaria, acompañó y orientó a una compañera que atravesaba una relación de violencia.
«Ahora sé que escuchar y orientar puede marcar la diferencia en la vida de una persona.
En el futuro quiero seguir trabajando en este tema, porque es profundamente gratificante», aseguró.
Actualmente, el Programa Nacional Warmi Ñan cuenta con 11 colectivos juveniles conformados por 330 estudiantes a nivel nacional.
Ello, en alianza con diversas universidades.
Desde 2020, el Programa Nacional Warmi Ñan impulsa esta intervención en instituciones de educación superior, promoviendo espacios de formación, donde las y los estudiantes fortalecen habilidades de liderazgo, comunicación, trabajo en equipo y prevención de la violencia.
Como parte de la estrategia preventiva, durante el primer año reciben capacitación en temas como violencia en las relaciones de enamoramiento, igualdad de oportunidades, nuevas masculinidades, hostigamiento sexual, comunicación asertiva y redes de soporte familiar.
En el segundo año, los propios jóvenes lideran acciones preventivas dirigidas a sus pares y participan en el fortalecimiento de los comités frente al hostigamiento sexual de sus instituciones.

