La denuncia, firmada por el procurador del organismo, detalla que el llamado ‘profe sobre ruedas’ lideró manifestaciones ante la institución y la residencia de su titular, difundió información personal y promovió consignas hostiles
El organismo, a través de su programa televisivo oficial, detalló que el autodenominado fanático de Rafael López Aliaga (Renovación Popular), convocó a unas 500 personas para protestar primero frente a la sede principal del JNE y luego frente al domicilio del presidente de la institución.
Según el documento, la convocatoria del 30 de abril fue organizada y difundida en TikTok, plataforma donde Ugarte orientó a los asistentes y asumió un rol de liderazgo mediante transmisiones en vivo y el uso de megáfonos, según consta en la evidencia presentada.
A pesar de las restricciones de acceso en la zona, los manifestantes ingresaron a las inmediaciones de la vivienda con “ollas, tapas, megáfono y otros objetos, lanzando arengas y expresiones agraviantes contra las autoridades del JNE, especialmente” contra el jefe del organismo.
Ugarte, seguidor de Rafael López Aliaga, convocó a cientos de personas para protestar frente a la sede del JNE y luego en la vivienda de Burneo
La denuncia señala que, al no obtener el impacto buscado frente al local institucional, el streamer impulsó el traslado de los manifestantes hacia la residencia del funcionario, lo que generó un “escenario de presión directa, hostigamiento, exposición indebida, afectación a la privacidad, perturbación de la tranquilidad vecinal y riesgo concreto para la seguridad personal y familiar”.
El JNE señaló que Ugarte solicitó abiertamente un “golpe cívico militar” y realizó amenazas directas contra Burneo, además de difundir datos personales como su correo electrónico y número de WhatsApp, un “intento de incentivar acciones hostiles”.
El documento, firmado por el procurador del JNE, Ronald Zavaleta, indica que esa “incitación (…), las expresiones ofensivas contra autoridades electorales, la exposición de información domiciliaria, el anuncio de una nueva concentración y las publicaciones posteriores evidencian un patrón de escalamiento, presión indebida y posible afectación al orden constitucional, agravado por haberse producido bajo la vigencia del Estado de Emergencia en Lima Metropolitana y Callao”.
El JNE sostiene que Ugarte pidió un “golpe cívico militar”, amenazó al titular del organismo, difundió datos personales y promovió un patrón de hostigamiento bajo el Estado de Emergencia
Ugarte ha realizado múltiples entrevistas al exalcalde capitalino, quien quedó fuera de la segunda vuelta por unos pocos miles de votos y denunció sin pruebas un fraude premeditado en su contra al considerar que se afectó la votación en Lima, donde es el candidato más votado.
Para López Aliaga, los retrasos en el reparto del material electoral, que obligaron a abrir varias horas tarde numerosos colegios en Lima e incluso trece tuvieron que hacerlo al día siguiente, no fueron algo casual.
Sin embargo, la Asociación Civil Transparencia instó a dimensionar las incidencias ocurridas en la jornada electoral del 12 y 13 de abril, pues los retrasos afectaron al 0,65 % del total de locales en el país y “no distorsionaron el voto”.

