La II Audiencia Pública de Rendición de Cuentas 2025, realizada este jueves en el auditorio municipal de Pisco, terminó convertida en una jornada de frustración, reclamos y un vice gobernador con sueño y aburrido.
La ausencia del gobernador regional, Rocky Hurtado , marcó el evento, dejando a decenas de dirigentes comunales sin la oportunidad de exigir explicaciones por las obras paralizadas en sus distritos.
Se pudo notar un auditorio semivacío y silencio institucional
A pesar de tratarse de un acto oficial de transparencia, la audiencia registró una escasa asistencia ciudadana y una notoria falta de convocatoria.
El equipo de imagen institucional del Gobierno Regional brilló por su ausencia comunicacional: no hubo socialización previa, ni difusión efectiva del evento, lo que generó malestar entre los asistentes.
Dirigentes indignados por obras abandonadas
Representantes de sectores como Humay, Túpac Amaru Inca, San Andrés, Independencia y Paracas llegaron con carpetas, fotos y documentos para exigir respuestas sobre proyectos paralizados desde hace meses.
Sin embargo, ningún funcionario técnico dio explicaciones claras, y los reclamos quedaron sin eco.
“Venimos desde temprano para que el gobernador nos escuche, pero ni siquiera se dignó a venir.
¿Así rinde cuentas?”, expresó indignado el dirigente vecinal de San Clemente.
Falta de respeto a las autoridades locales y a la ciudadanía
La ausencia del titular regional en una audiencia pública de rendición de cuentas fue interpretada como una falta de respeto institucional.
Los asistentes denunciaron que el evento se convirtió en una exposición unilateral de cifras sin sustento territorial, sin diálogo real ni compromisos concretos.
¿Qué fue Transparencia o simulacro?
La jornada dejó más preguntas que respuestas. ¿Cómo se puede hablar de rendición de cuentas sin la presencia de quien lidera el gobierno regional? ¿Por qué no se responde a las comunidades que viven entre obras inconclusas y promesas rotas?
La ciudadanía exige que las próximas audiencias no sean solo un trámite burocrático, sino espacios reales de fiscalización, escucha y compromiso. Porque la rendición de cuentas sin presencia ni respuestas, no rinde nada.

