Agua del río Pisco se pierde en el mar: denuncian falta de gestión de Emapisco y OTASS

La problemática del agua en la provincia de Pisco vuelve a estar en el centro del debate. Diversos sectores de la población y organizaciones locales han denunciado que el caudal del río Pisco continúa perdiéndose directamente en el mar, sin que exista un sistema de represas o infraestructura adecuada para aprovechar este recurso hídrico. La situación genera preocupación en un contexto de creciente demanda de agua para consumo humano, agrícola e industrial.

El río Pisco, uno de los principales afluentes de la región Ica, desemboca en el océano Pacífico sin que se realicen obras de almacenamiento o derivación que permitan aprovechar su caudal.

Según especialistas locales, cada temporada de lluvias se desperdician millones de metros cúbicos de agua que podrían ser utilizados para:

  • Abastecimiento de la población urbana y rural.
  • Riego agrícola, especialmente en los valles de Pisco, donde la producción de uva, palta y otros cultivos depende de la disponibilidad hídrica.
  • Recarga de acuíferos, fundamentales para enfrentar la crisis de agua subterránea que afecta a toda la región Ica.

Responsabilidad institucional

Los reclamos apuntan directamente a Emapisco y al Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS), entidades responsables de garantizar el acceso al agua potable y la gestión de los recursos hídricos.

  • Emapisco es cuestionada por no haber impulsado proyectos de represamiento o almacenamiento que permitan aprovechar el río.
  • OTASS, como ente supervisor, es señalado por mostrar desinterés y falta de acción frente a una problemática que se arrastra desde hace años.

Los dirigentes vecinales y agricultores sostienen que la ausencia de proyectos estratégicos refleja una falta de planificación y voluntad política, lo que pone en riesgo la sostenibilidad hídrica de la provincia.

La pérdida del agua del río Pisco tiene consecuencias directas:

  • Escasez de agua potable: barrios y centros poblados enfrentan cortes y racionamientos frecuentes.
  • Agricultura en riesgo: los agricultores dependen cada vez más de pozos subterráneos, lo que acelera la sobreexplotación de acuíferos.
  • Desarrollo limitado: la falta de infraestructura hídrica impide el crecimiento ordenado de la ciudad y limita nuevas inversiones.

Los vecinos y agricultores han expresado su indignación:

“Cada año vemos cómo el agua se va al mar, mientras nosotros sufrimos cortes de agua en nuestras casas”, señaló un dirigente vecinal.

“Sin represas, el valle de Pisco no tiene futuro agrícola.

Estamos perdiendo nuestra principal riqueza”, advirtió un representante de los productores de uva.

La población exige que se prioricen proyectos de infraestructura hídrica como:

  • Construcción de represas y reservorios en puntos estratégicos del río Pisco.
  • Planes de recarga artificial de acuíferos para garantizar agua subterránea en el futuro.
  • Inversión en plantas de tratamiento y distribución para mejorar el acceso al agua potable.

Asimismo, se solicita que el Gobierno Regional de Ica y el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento asuman un rol más activo en la solución del problema.

La pérdida del agua del río Pisco hacia el mar representa un símbolo de la crisis hídrica que atraviesa la región Ica. Mientras Emapisco y OTASS no asuman con responsabilidad la gestión del recurso, la población seguirá enfrentando escasez y los agricultores verán comprometida su producción.

La comunidad exige acciones inmediatas y concretas: represas, reservorios y planificación hídrica que permitan transformar el río Pisco en una fuente de vida y desarrollo, en lugar de un caudal que se pierde sin beneficio alguno.

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