El Hospital San Juan de Dios de Pisco, uno de los principales centros de referencia de la región Ica, atraviesa una crisis silenciosa que amenaza directamente la atención de miles de pacientes.
Un informe de la
Contraloría General de la República reveló que los equipos biomédicos esenciales para diagnósticos, cirugías y tratamientos se encuentran inoperativos por fallas técnicas y desabastecimiento de insumos, generando un riesgo grave para la continuidad de los servicios de salud.
La visita de control realizada entre el 7 y 10 de septiembre de 2026 constató que en el Laboratorio de Patología Clínica tres analizadores hematológicos y dos bioquímicos están fuera de servicio. Uno de ellos, aunque funcional, permanece inutilizado por falta de reactivos básicos como glucosa, urea y creatinina.
Esta carencia impide realizar pruebas vitales para diagnósticos tempranos, retrasando tratamientos y exponiendo a los pacientes a complicaciones.
En el Servicio de Diagnóstico por Imágenes, la situación es aún más crítica: el único tomógrafo del hospital, un equipo de 64/128 cortes, está inoperativo desde diciembre de 2023.
La sala donde debería funcionar se ha convertido en un depósito de equipos en desuso, reflejo del abandono y la falta de gestión. Sin este tomógrafo, los pacientes deben ser derivados a otros hospitales de la región, lo que implica demoras y costos adicionales.
La Central de Esterilización, pieza clave para garantizar material quirúrgico seguro, también se encuentra paralizada.
Los seis esterilizadores disponibles están inoperativos, algunos desde hace más de tres años. Esta situación ha obligado a suspender procedimientos como las intervenciones de laparoscopía desde enero de 2026.
La jefa del Centro Quirúrgico confirmó que los pedidos de insumos y mantenimiento se acumulan sin respuesta, mientras las cirugías se postergan indefinidamente.
La Contraloría advierte que estas deficiencias vulneran derechos fundamentales de los pacientes, consagrados en la Ley General de Salud y en el Reglamento de Establecimientos de Salud.
El Estado tiene la obligación de garantizar servicios médicos de calidad, oportunos y seguros, pero la realidad en Pisco muestra un hospital que funciona con infraestructura colapsada y equipos fuera de servicio.
El impacto es devastador: diagnósticos retrasados, cirugías suspendidas, tratamientos incompletos y pacientes que deben buscar atención en otras provincias. La crisis tecnológica y logística debilita la capacidad del hospital de cumplir su rol como centro de referencia, generando un vacío en la atención médica de la provincia.
La situación exige una intervención inmediata del Ministerio de Salud y del Gobierno Regional de Ica.
Restituir la operatividad de los equipos biomédicos no es solo una cuestión técnica, sino un imperativo ético y legal para garantizar el derecho a la salud de la población.
El Hospital San Juan de Dios de Pisco se encuentra en una encrucijada: o se actúa con urgencia para recuperar sus equipos biomédicos, o se condena a miles de pacientes a enfrentar diagnósticos tardíos y tratamientos inseguros.
La salud pública en la región no puede esperar más.

