En una sesión de trabajo realizada en el Gobierno Regional de Ica, el alcalde de Nasca, Jorge Bravo, fue acusado de agredir físicamente al consejero regional Hernán Herrera en medio de la discusión sobre el proyecto del nuevo Hospital de Nasca.
El enfrentamiento se produjo cuando Bravo intentó ingresar a la reunión de la Comisión de Salud. Según su versión, se le negó el acceso y recibió un trato hostil por parte de los consejeros. Herrera, en cambio, denunció que el burgomaestre irrumpió alterado y le propinó un golpe en el abdomen frente a funcionarios y representantes de la sociedad civil.
La consejera Rosario Gamonal cuestionó el comportamiento del alcalde y rechazó sus acusaciones de falta de respeto, señalando que el diálogo debe mantenerse en un marco institucional.
El trasfondo del conflicto es el proceso de saneamiento de un terreno de 45 mil metros cuadrados destinado al Hospital de Nasca.
El alcalde sostiene que el GORE solicita documentos ya entregados en agosto de 2025, mientras que los consejeros afirman que el trámite corresponde a procedimientos administrativos entre la municipalidad y la DIRESA.
El proyecto continúa en etapa de gestión documentaria, pero el incidente ha generado tensión política y cuestionamientos sobre la conducta de las autoridades involucradas.
El caso refleja la fragilidad del diálogo institucional en torno a proyectos de gran impacto regional. La acusación contra el alcalde de Nasca abre un nuevo frente de debate sobre la gobernabilidad local y la necesidad de garantizar un clima de respeto en la gestión pública.

