Acción Popular rumbo al 2026: entre la memoria de Belaúnde y el fantasma de ‘Los Niños’
Acción Popular (AP) vuelve a escena con una mezcla de nostalgia, pragmatismo y estrategia electoral.
Fundado por Fernando Belaúnde Terry en 1956 como un partido de centro reformista, AP ha sabido sortear crisis, transiciones y escándalos, manteniéndose como una marca política reconocida por el electorado peruano.
En las encuestas de recordación, su nombre aparece junto a gigantes como el APRA, Fuerza Popular y Alianza Para el Progreso.
Un partido que ha sabido reinventarse
AP ha llegado al poder en cuatro ocasiones:
• Dos gobiernos de Fernando Belaúnde (1963–1968 y 1980–1985).
• La transición democrática liderada por Valentín Paniagua (2000–2001).
• La fugaz presidencia de Manuel Merino en noviembre de 2020.
Curiosamente, el partido se ha ausentado de momentos clave como la Asamblea Constituyente de 1978 y el Congreso Constituyente Democrático de 1993, pero ha reaparecido en coyunturas decisivas, como la transición post-Fujimori.
Precandidatos en disputa
Para las elecciones de 2026, AP ha inscrito oficialmente cuatro precandidatos presidenciales:
• Julio Chávez Chiong, actual presidente del partido, con una propuesta centrada en seguridad ciudadana y lucha contra el crimen organizado.
• Víctor Andrés García Belaúnde, figura histórica del partido y heredero político del legado de FBT.
• Alfredo Barnechea, intelectual y excandidato presidencial en 2016.
• Edwin Martínez, congresista con perfil técnico y regional.
También se menciona que Manuel Merino e Higinio Torres no descartan postular, aunque no han formalizado su inscripción.
Entre el recuerdo y el olvido
La estrategia de AP parece clara: apelar al recuerdo de Fernando Belaúnde como símbolo de honestidad, institucionalidad y visión de país, mientras intenta que el electorado olvide el escándalo de ‘Los Niños’, congresistas acusados de negociar favores políticos con el Ejecutivo a cambio de votos.
Este caso golpeó duramente la imagen del partido en 2022 y 2023, generando divisiones internas y cuestionamientos éticos.
¿Centro político o indefinición?
A diferencia de otros partidos con liderazgos fuertes y posiciones ideológicas marcadas, AP ha navegado en una zona ambigua del espectro político.
Esta indefinición le ha permitido adaptarse a distintos contextos, pero también le ha restado coherencia programática.
En 2026, el reto será construir una narrativa sólida que combine legado, renovación y credibilidad.
Querrán reconstruir un país o sus propios intereses.
