“Hospital San Juan de Dios paralizado: equipos nuevos inoperantes por falta de reactivos, pacientes en riesgo y autoridad Regional lo pone al descubierto”

El Hospital San Juan de Dios, uno de los principales centros de atención en la región, enfrenta una crisis sanitaria de proporciones alarmantes.

Equipos bioquímicos, adquiridos con fondos públicos, permanecen inoperantes debido a la ausencia de reactivos indispensables para su funcionamiento.

La situación ha dejado a cientos de pacientes sin acceso a exámenes básicos como glucosa, triglicéridos y otros análisis vitales, mientras los funcionarios regionales guardan silencio.

Los equipos, de procedencia alemana, fueron adquiridos bajo la modalidad de “equipos cerrados”, es decir, solo funcionan con reactivos exclusivos de la misma marca.

Este detalle técnico, conocido por la Dirección de Salud al momento de la compra, ha generado una dependencia absoluta de un único proveedor.

El importador oficial ha confirmado que no dispone de los reactivos en el país y que, incluso pagando de inmediato, el tiempo de entrega sería de dos meses.

En términos médicos, esto significa que durante ese lapso el hospital no podrá realizar análisis bioquímicos esenciales, poniendo en riesgo la vida de pacientes en emergencia y hospitalización.

Más allá de la escasez, los reactivos tienen un precio exorbitante: hasta cuatro veces más caros que los insumos comunes disponibles en el mercado.

El hospital, actualmente sin presupuesto operativo, no puede asumir la compra.

Incluso se ha planteado la posibilidad de que médicos y personal de salud recurran a fondos personales o donaciones de terceros, una medida desesperada que refleja el abandono institucional.

La parálisis de los equipos bioquímicos afecta directamente la capacidad del hospital para diagnosticar y tratar enfermedades metabólicas, cardiovasculares y emergencias críticas.

Pacientes con diabetes, hipertensión o cuadros agudos no pueden acceder a pruebas básicas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones graves e incluso muertes evitables.

La indignación crece entre el personal médico, que denuncia la falta de planificación y la negligencia en la adquisición de equipos que, aunque nuevos, se han convertido en piezas inútiles por la ausencia de insumos.

Responsabilidad institucional

La pregunta que resuena en la comunidad es clara: ¿Quién autorizó la compra de estos equipos cerrados sin garantizar el suministro continuo de reactivos?
La Dirección de Salud, el Gobierno Regional y los responsables de presupuesto aparecen como actores directos en una decisión que hoy compromete la salud pública.

La falta de transparencia en el proceso de adquisición y la ausencia de soluciones inmediatas configuran un escenario de posible responsabilidad administrativa y penal.

Responsabilidad administrativa

    • Funcionarios que aprobaron la compra podrían enfrentar procesos por negligencia en la gestión pública.
    • Se podría aplicar sanciones disciplinarias como suspensión, destitución o inhabilitación para ejercer cargos públicos.

Responsabilidad civil

    • El Estado podría ser obligado a indemnizar a pacientes afectados por la falta de atención médica adecuada.
    • Demandas colectivas podrían surgir por daños a la salud ocasionados por la inoperancia del hospital.

Responsabilidad penal

    • Si se demuestra que hubo omisión dolosa en garantizar el funcionamiento de los equipos, los responsables podrían enfrentar cargos por delito contra la salud pública.
    • En casos extremos, la tipificación podría incluir homicidio culposo si se vincula la falta de insumos con muertes evitables.

Responsabilidad contractual

    • El proveedor que vendió los equipos sin asegurar el suministro de reactivos podría ser sancionado por incumplimiento contractual.
    • Se abriría la posibilidad de rescindir el contrato y exigir compensaciones económicas.

La crisis del Hospital San Juan de Dios no es un hecho aislado, sino un reflejo de la precariedad y la mala gestión en la adquisición de equipos médicos en la región.

La combinación de equipos cerrados, reactivos inaccesibles y autoridades indiferentes ha creado un escenario de horror sanitario que exige respuestas inmediatas.

La población, los pacientes y el personal médico claman por transparencia, sanciones ejemplares y, sobre todo, soluciones urgentes que devuelvan al hospital su capacidad de salvar vidas.

El Consejero Hernán Herrera en la reciente Sesión de Consejo regional de Ica manifestó lo siguiente:

«He querido, de buena voluntad, tratar de conseguir o aportar a unos insumos de laboratorio porque el laboratorio no funciona, es inoperante en este momento.

He tratado de conseguir unos insumos reactivos para una máquina específica de la marca… una marca alemana, no voy a decir el nombre, una marca alemana que la Dirección de Salud sabe y conoce porque fueron ustedes los que adquirieron este equipo.

Un equipo cerrado, los que tenemos en salud… que un equipo cerrado no trabaja si no es con sus propios reactivos.

¿Y cuál es la problemática? Que ese reactivo:

  1. Si está caro, se podría comprar; hacemos un esfuerzo y lo compramos. Ojo, comprarlo, hablo con el pecunio de uno, porque el hospital no tiene ni un solo sol para comprarlo en este momento.

Entonces, cuando digo con el pecunio de uno, es fácil buscar, de repente amigos, alguien nos pueda apoyar.

Pero, ¿cuál es la problemática mayor? Es que cuando hemos tenido contacto con el importador, con el proveedor, con el que vendió el equipo al Gobierno Regional a través de la Dirección de Salud, no tiene el reactivo.

Y me dicen: ‘Usted lo paga hoy día y lo traemos en dos meses’.

Esos son los equipos que han colocado en los hospitales ustedes en la región. No como persona, le digo como institución, como unidad ejecutora, como la Dirección de Salud.

¿Quién hizo la compra? ¿Quién permitió ese análisis de las características técnicas? No lo sé. Pero esto es gravísimo, es preocupante.

Y lo digo yo porque he indagado con el mismo importador y no estamos hablando de un tema de costos… no, el tema puntual: quiero los reactivos, no los tiene.

Son carísimos, es prácticamente cuatro veces más de un reactivo común y corriente en el mercado, pero no hay en el país.

Y el Hospital San Juan de Dios tiene dos equipos bioquímicos, es decir, para hacer exámenes de glucosa, triglicéridos y todo lo demás tiene dos: uno en emergencia y uno el principal, pero están inoperantes.

Y son equipos nuevos, y son equipos que están hace más de dos o tres años.

Yo no puedo yo calificar, consejera delegada, si al gerente general, al jefe de presupuesto, al mismo gobernador o de repente a algún asesor caprichoso, que no quieran dar atención a lo que estamos pidiendo, que es un tema urgente».

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