Un nuevo incidente ambiental se registró en la Amazonía peruana el pasado 7 de marzo de 2026, cuando una falla en la brida de la barcaza Goias 3000, de bandera brasileña y operada por la empresa Upland Oil & Gas, ocasionó la fuga de crudo durante operaciones de embarque en la Estación 1 de Trompeteros, distrito de Urarinas, departamento de Loreto.
El hecho ocurrió cerca de las comunidades nativas de Saramurillo y San José de Saramuro, generando preocupación por el impacto en el río Marañón.
De acuerdo con la información oficial, la mayor parte del petróleo derramado quedó retenida en la cubierta de la embarcación, aunque un volumen menor se vertió directamente al río.
La turbulencia del caudal habría permitido que parte del hidrocarburo pasara por debajo de las barreras de contención previamente instaladas aguas abajo, lo que complicó las labores iniciales de control.
Activación del Plan de Respuesta a Emergencias
Ante el evento, Petroperú activó de inmediato su Plan de Respuesta a Emergencias, brindando apoyo a Upland Oil & Gas, empresa responsable de la operación.
Se ejecutaron acciones de control y limpieza conforme a los protocolos establecidos para este tipo de situaciones.
Personal especializado fue movilizado hacia la ribera del Marañón para iniciar el recojo del hidrocarburo que alcanzó las orillas.
Asimismo, se notificó a las autoridades competentes, incluyendo la Capitanía de Yurimaguas y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), quienes deberán verificar el cumplimiento de las medidas de seguridad y evaluar los posibles impactos ambientales.
Supervisión y fiscalización en la zona
El ingreso de supervisores ambientales y autoridades portuarias busca garantizar que las acciones de contención sean efectivas y que se minimicen los riesgos para las comunidades cercanas. El OEFA, en particular, tendrá la tarea de determinar el alcance del derrame y establecer responsabilidades en caso de incumplimiento de normas ambientales.
La presencia de Petroperú en la zona responde a la necesidad de reforzar las labores de limpieza y control, aunque la empresa ha subrayado que el evento ocurrió durante una operación solicitada por Upland Oil & Gas.
Preocupación en comunidades locales
Las comunidades nativas de Saramurillo y San José de Saramuro han expresado su preocupación por la posible contaminación del río Marañón, fuente vital de agua y sustento para la población.
Organizaciones sociales y líderes comunales han solicitado información transparente sobre el volumen derramado y las medidas que se implementarán para garantizar la seguridad ambiental y sanitaria.
Contexto y antecedentes
El río Marañón ha sido escenario de diversos incidentes relacionados con hidrocarburos en los últimos años, lo que ha generado tensiones entre las comunidades amazónicas y las empresas que operan en la zona.
Este nuevo derrame reaviva el debate sobre la seguridad de las operaciones de transporte de crudo y la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y respuesta.
Balance y próximos pasos
Hasta el momento, las acciones de control han logrado contener gran parte del derrame, aunque las autoridades reconocen que la turbulencia del río dificultó la eficacia de las barreras de contención.
Se espera que en los próximos días se presenten informes oficiales sobre el impacto ambiental y las medidas adicionales que deberán adoptarse.
La visita de especialistas y la fiscalización de entidades estatales serán claves para determinar la magnitud del daño y garantizar que las labores de limpieza se realicen de manera adecuada.
Mientras tanto, las comunidades amazónicas permanecen atentas y exigen que se priorice la protección de su entorno frente a los riesgos de la actividad petrolera.

